propósito de estos acontecimientos, y no solo no tendremos necesidad de ver una capacidad excepcional y un genio en Napoleón y Alejandro, sino que nos será imposible considerarlos otra cosa que semejantes a los demás hombres, y no nos veremos obligados a recurrir al azar para la explicación de aquellos pequeños acontecimientos que hicieron que estas personas fueran lo que fueron, sino que resultará evidente que todos esos pequeños acontecimientos fueron inevitables.
Al despojarnos de toda pretensión de conocer el fin último, percibiremos con claridad que, así como no se puede imaginar para ninguna planta una flor o una semilla que le convenga mejor que las que produce, es asimismo imposible imaginar a dos personas más perfectamente adaptadas hasta en el más mínimo detalle al propósito que debían cumplir que Napoleón y Alejandro, con todos sus antecedentes.
III
El significado fundamental y esencial de los acontecimientos europeos de principios del siglo XIX radica en el movimiento de la masa de los pueblos europeos de oeste a este y, posteriormente, de este a oeste. El comienzo de ese movimiento fue el desplazamiento de oeste a este. Para que los pueblos de occidente pudieran realizar su movimiento guerrero hacia Moscú era necesario: 1) que se constituyeran en un grupo militar de un tamaño capaz de soportar una colisión con el grupo militar guerrero del oriente; 2) que abandonaran todas las tradiciones y costumbres establecidas, y 3) que, durante su movimiento militar, tuvieran a su cabeza a un hombre capaz de justificarse a sí mismo y a ellos los engaños, los robos y los asesinatos que habrían de cometerse durante dicho movimiento.
Y comenzando con la Revolución francesa el antiguo grupo inadecuadamente grande fue destruido, así como los antiguos hábitos