por la historia como por la observación de los acontecimientos contemporáneos.
Siempre que ocurre un acontecimiento, aparece un hombre o aparecen hombres por cuya voluntad parece haberse producido el acontecimiento.
Napoleón III emite un decreto y los franceses van a México.
El rey de Prusia y Bismarck emiten decretos y un ejército entra en Bohemia.
Napoleón I emite un decreto y un ejército entra en Rusia.
Alejandro I da una orden y los franceses se someten a los Borbones.
La experiencia nos muestra que, cualquiera que sea el acontecimiento que ocurra, este se relaciona siempre con la voluntad de uno o de varios hombres que lo han decretado.
Los historiadores, de acuerdo con el viejo hábito de reconocer la intervención divina en los asuntos humanos, quieren ver la causa de los acontecimientos en la expresión de la voluntad de alguien dotado de poder, pero esa