al recibir el plan comentó que las maniobras planeadas a grandes distancias no dan los resultados deseados.
En segundo lugar era imposible, porque para paralizar el ímpetu con el que se retiraba el ejército de Napoleón, se habrían necesitado fuerzas incomparablemente mayores de las que poseían los rusos.
En tercer lugar, era imposible, porque el término militar «cortar el paso» carece de significado. Se puede cortar una rebanada de pan, pero no a un ejército. Cortar el paso a un ejército —bloquear su camino— es del todo imposible, pues siempre hay espacio de sobra para evitar la captura y existe la noche, momento en que nada se ve, como los científicos militares podrían convencerse a sí mismos con el ejemplo de Krasnoye y del Beresina. Solo es posible capturar prisioneros si estos aceptan ser capturados, del mismo modo que solo es posible atrapar una golondrina si se posa en la mano de uno. Solo se puede hacer prisioneros a los hombres si se rinden según las reglas de la estrategia y la táctica, como hicieron los alemanes. Pero las tropas francesas consideraron, con toda razón, que esto no les convenía, ya que tanto en la huida como en el cautiverio les aguardaba la muerte por hambre y frío.
En cuarto y principal lugar era imposible, porque desde que el mundo existe jamás se ha librado una guerra en las condiciones en que se libró en 1812, y el ejército ruso, en su persecución de los franceses, agotó sus fuerzas al máximo y no habría podido hacer más sin destruirse a sí mismo.
Durante el movimiento del ejército ruso de Tarútino a Krásnoe, perdió cincuenta mil enfermos o desertores, es