objetivo está cumplido. Tras la guerra final de 1815, Alejandro posee todo el poder posible. ¿Cómo lo utiliza?
Alejandro I—el pacificador de Europa, el hombre que desde sus primeros años solo había batallado por el bienestar de su pueblo, el instigador de las innovaciones liberales en su patria—, ahora que parecía poseer el máximo poder y, por tanto, la posibilidad de propiciar el bienestar de sus pueblos—en el momento en que Napoleón en el exilio trazaba planes pueriles y mentirosos sobre cómo habría hecho feliz a la humanidad de haber conservado el poder—, Alejandro I, habiendo cumplido su misión y sintiendo la mano de Dios sobre él, reconoce de pronto la insignificancia de ese supuesto poder, se aparta de él y lo entrega en manos de hombres despreciables a quienes menosprecia, diciendo tan solo:
“No a nosotros, no a nosotros, ¡sino a Tu