tenue de la cortina, como si no quisieran abandonar aquel recoveco donde los tres estaban aislados de todo el mundo. El príncipe Andréy fue el primero en apartarse, rozando con el cabello la muselina de la cortina.
—Sí, esto es lo único que me queda ahora —dijo con un suspiro.
X
Poco después de su ingreso en la Hermandad Masónica, Pedro fue a la provincia de Kiev, donde tenía el mayor número de siervos, llevando consigo completas instrucciones que había escrito para su propia guía sobre lo que debía hacer en sus haciendas.
Cuando llegó a Kiev, hizo llamar a todos sus administradores a la oficina central y les expuso sus intenciones y deseos. Les dijo que se tomarían medidas inmediatas para liberar a sus siervos, y que hasta entonces no debían ser sobrecargados de trabajo; a las mujeres,