dos de la tarde y se llevaron consigo a los heridos y a los últimos habitantes que marchaban.
El mayor apretujamiento durante el movimiento de las tropas se produjo en los puentes de Piedra, del Moskvá y del Yaúza.
Mientras las tropas, dividiéndose en dos al rodear el Krémlin, abarrotaban los puentes Moskvá y de Piedra, gran cantidad de soldados, aprovechando la detención y el embotellamiento, retrocedieron de los puentes y se deslizaron sigilosa y silenciosamente junto a la iglesia de Vasili el Beato y bajo la puerta Borovítski, de regreso colina arriba hacia la Plaza Roja, donde cierto instinto les decía que podían apropiarse fácilmente de cosas ajenas. Multitudes del tipo que se ve en las rebajas llenaban todos los pasillos y callejones del Bazar. Pero no había comerciantes con voces de afabilidad halagüeña que invitasen a los clientes