lo que estaba haciendo, ni reflexionar sobre el resultado de la actividad común o mandar sobre él; mientras que el hombre que mandaba más evidentemente trabajaría menos con sus manos debido a su mayor actividad verbal.
Cuando una mayor concurrencia de hombres dirige su actividad hacia un fin común, se produce una división aún más tajante de aquellos que, debido a que su actividad se dedica a dirigir y mandar, participan menos en el trabajo directo.
Cuando un hombre trabaja solo, siempre tiene un cierto conjunto de reflexiones que, según le parece, dirigieron su actividad pasada, justifican su actividad presente y lo guían en la planificación de sus acciones futuras.
Lo mismo hace una muchedumbre de personas, permitiendo que quienes no toman parte directa en la actividad ideen consideraciones, justificaciones y conjeturas relativas a su actividad colectiva.
Por razones conocidas o desconocidas para nosotros, los