necesario apartar su meta final y decirse: > «Hoy llegaré a un lugar a veinticinco millas de distancia donde descansaré y pasaré la noche», y durante la primera jornada de viaje ese lugar de descanso eclipsa su meta última y atrae todas sus esperanzas y deseos. Y los impulsos que siente una sola persona siempre se magnifican en una
Para los franceses que se retiraban por el viejo camino de Smolensk, la meta final —su tierra natal— estaba demasiado lejos, y su meta inmediata era Smolensk, hacia la cual los empujaban todos sus deseos y esperanzas, enormemente intensificados en la masa. No es que supieran que en Smolensk los aguardaban muchos víveres y tropas de refresco, ni que se lo hubieran dicho (por el contrario, sus oficiales superiores, y el propio Napoleón, sabían que allí las provisiones eran escasas), sino porque esto era lo único que podía