esperando a un príncipe ruso que, capaz de apreciar de un vistazo su superioridad frente a las princesas rusas, anodinas, mal vestidas y desgarbadas, se enamorara de ella y se la llevara; y por fin ahí estaba aquel príncipe ruso.
Mademoiselle Bourienne knew a story, heard from her aunt but finished in her own way, which she liked to repeat to herself. It was the story of a girl who had been seduced, and to whom her poor mother ( sa pauvre mère ) appeared, and reproached her for yielding to a man without being married. Mademoiselle Bourienne was often touched to tears as in imagination she told this story to him , her seducer. And now he , a real Russian prince, had appeared. He would carry her away and then sa pauvre mère would appear and he would marry her.
De modo que su futuro se fue perfilando en la cabeza de mademoiselle Bourienne justo en el momento en que hablaba con Anatole sobre París. No fue el cálculo lo que la guio (ni por un instante se detuvo a pensar en lo que debía hacer), sino que todo aquello le resultaba familiar desde hacía mucho, y ahora que Anatole había aparecido, simplemente cobró forma en torno a él, y ella deseaba y se esforzaba por agradarle tanto como fuera posible.
La pequeña princesita, como un viejo caballo de batalla que oye la trompeta, inconsciente y olvidando por completo su estado, se preparó para el galanteo habitual de la coquetería, sin ningún propósito oculto ni ninguna lucha, sino con una alegría ingenua y desenfadada.
Aunque en la sociedad femenina Anatole solía adoptar el papel de un hombre harto de