voz de Dessalles al otro lado de la puerta, preguntando si podía entrar Nikolúshka a dar las buenas noches.
—Bueno, eso es todo—todo —dijo Natasha.
Se levantó rápidamente justo cuando entraba Nikolúshka, corrió casi hacia la puerta que estaba oculta por unas cortinas, se dio un golpe en la cabeza contra ella y salió de la habitación de un ¡ay!, lanzado con un gemido de dolor o de pena.
Pierre contempló la puerta por la que ella había desaparecido y no comprendía por qué de repente se sentía tan solo en el mundo.
La princesa María lo sacó de su abstracción al llamarle la atención sobre su sobrino, que había entrado en la habitación.
En aquel momento de ternura emocional, el rostro de Nikolúshka, que se parecía al de su padre, conmovió tanto a Pierre que, tras besar al muchacho, se levantó rápidamente, sacó