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nydus/War and PeacePublic
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I. Continuidad absoluta del movimiento

cual quiero su opinión —y se dejó caer de nuevo en el sillón.

La discusión comenzó. Bennigsen aún no consideraba su partida perdida. Admitiendo el criterio de Barclay y de otros de que una batalla defensiva en Filí era imposible, pero imbuido de patriotismo ruso y de amor por Moscú, propuso trasladar tropas del flanco derecho al izquierdo durante la noche y atacar el flanco derecho francés al día siguiente. Las opiniones estaban divididas y se esgrimieron argumentos a favor y en contra de aquel proyecto. Ermólov, Dokhtúrov y Raévski coincidieron con Bennigsen. Ya fuera porque consideraban necesario hacer un sacrificio antes de abandonar la capital o porque se guiasen por otras consideraciones de carácter personal, estos generales parecían no comprender que aquel consejo no podía alterar el curso inevitable de los acontecimientos y que Moscú, de hecho, ya estaba abandonada. Los demás generales, en cambio, lo comprendieron y, dejando a un lado la cuestión de Moscú, hablaron sobre la dirección que el ejército debía tomar en su retirada. Malásha, que no apartaba los ojos de lo que ocurría ante ella, comprendía el significado del consejo de otro modo. Le parecía que se trataba tan solo de una lucha personal entre el «Abuelito» y el «Gabán», como ella llamaba a Bennigsen. Veía que se ponían rencorosos cuando se hablaban, y en su fuero interno se ponía del lado del «Abuelito». En medio de la conversación advirtió que el «Abuelito» le lanzaba a Bennigsen una mirada rápida y sutil, y entonces, para su alegría, vio que el «Abuelito» le decía algo al «Gabán» que lo dejaba K.O. Bennigsen se sonrojó de repente y se puso a pasear furioso de un lado a

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