o enfrentamientos con el enemigo moribundo. Dokhtúrov fue a Málo-Yaroslávets, pero Kutúzov se demoró con el ejército principal y dio órdenes de evacuar Kaluga, cuya retirada más allá de dicha ciudad le parecía del todo posible.
Por todas partes Kutúzov retrocedía, pero el enemigo, sin esperar a su retirada, huía en dirección contraria.
Los historiadores de Napoleón nos describen sus hábiles maniobras en Tarútino y Málo-Yaroslávets, y hacen conjeturas sobre lo que habría sucedido si Napoleón hubiera llegado a tiempo para penetrar en las ricas provincias del sur.
Pero por no hablar del hecho de que nada le impedía avanzar hacia aquellas provincias del sur (pues el ejército ruso no le cerraba el paso), los historiadores olvidan que nada podría haber salvado a su ejército, ya que entonces este ya llevaba en su seno los gérmenes de su inevitable ruina. ¿Cómo aquel ejército —que había hallado abundantes