la cabeza de los ejércitos, que antiguamente reflejaban el movimiento de las masas ordenando guerras, campañas y batallas, reflejaban ahora el movimiento inquieto mediante combinaciones políticas y diplomáticas, leyes y tratados.
Los historiadores llaman a esta actividad de los personajes históricos «la reacción».
Al tratar este periodo, condenan severamente a los personajes históricos que, en su opinión, causaron lo que describen como la reacción. Todas las personas conocidas de aquel periodo, desde Alejandro y Napoleón hasta Madame de Staël, Focio, Schelling, Fichte, Chateaubriand y los demás, desfilan ante su severo tribunal y son absueltos o condenados según hayan contribuido al progreso o a la reacción.
Según sus relatos, por entonces también se produjo una reacción en Rusia, y el principal culpable fue Alejandro I, el mismo hombre que, según ellos, había sido la causa principal del movimiento liberal al comienzo de su reinado, al