CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/War and PeacePublic
Página 122 de 2701
Table of Contents

Parte I

echó a reír—. ¡Bueno, y qué más da! Espero que nos conozcamos mejor —y le apretó la mano a Borís—. ¿Sabes?, no he ido ni una sola vez a ver al conde. No ha mandado a buscarme... Me da lástima como hombre, pero ¿qué se le va a hacer?

—¿Y usted cree que Napoleón logrará pasar con un ejército? —preguntó Borís con una sonrisa.

Pierre vio que Borís deseaba cambiar de tema y, estando de acuerdo en lo mismo, comenzó a explicar las ventajas y desventajas de la expedición de Boulogne.

Entró un lacayo a avisar a Borís; la princesa iba a marcharse. Pierre, para entablar una mejor relación con Borís, prometió ir a cenar, y apretándole la mano con afecto lo miró con cariño por encima de sus gafas a los ojos. Tras la marcha de aquel, Pierre continuó paseando de un lado a otro de la habitación durante mucho rato, sin alancear ya a un enemigo imaginario con su espada invisible, sino sonriendo al recordar a aquel joven agradable, inteligente y resuelto.

Como suele suceder en la primera juventud, especialmente a quien lleva una vida solitaria, sintió una ternura incomprensible por este joven y se propuso que serían amigos.

El príncipe Vasíli despidió a la princesa. Ella se llevaba un pañuelo a los ojos y su rostro estaba bañado en lágrimas.

—¡Es horrible, horrible! —decía ella—, pero cuésteme lo que me cueste cumpliré con mi deber. Vendré a pasar la noche. No se le puede dejar así. Cada momento es precioso. No comprendo por qué sus sobrinas lo han dejado para el último momento. ¡Tal vez Dios me ayude a

122