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nydus/War and PeacePublic
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I. Continuidad absoluta del movimiento

vez, lo hizo en medio del más absoluto silencio de la noche. Todos los que estaban cerca de él dormían. Un grillo chirriaba al otro lado del pasillo; alguien gritaba y cantaba en la calle; las cucarachas correteaban haciendo crujidos sobre la mesa, en los iconos y en las paredes, y una mosca grande aleteaba torpemente a la cabecera de la cama y alrededor de la vela encendida a su lado, cuya mecha, carbonizada, había tomado forma de hongo.

Su mente no se encontraba en un estado normal.

Un hombre sano por lo general piensa, siente y recuerda innumerables cosas simultáneamente, pero tiene el poder y la voluntad de seleccionar una secuencia de pensamientos o acontecimientos en la cual fijar toda su atención. Un hombre sano puede apartarse de sus más hondas reflexiones para dirigir una palabra amable a alguien que entra y luego regresar de nuevo a sus propios pensamientos.

Pero la mente del príncipe Andréi no se encontraba en un estado normal en ese sentido. Todas las facultades de su mente eran más activas y claras que nunca, pero actuaban al margen de su voluntad. Los pensamientos e imágenes más diversos lo ocupaban de manera simultánea. A veces su cerebro comenzaba a trabajar de repente con un vigor, una claridad y una profundidad que jamás había alcanzado cuando gozaba de salud, pero de pronto, en plena labor, se desviaba hacia alguna idea imprevista y él no tenía fuerzas para hacerla retroceder.

“Sí, una nueva felicidad se me ha revelado de la cual el hombre no puede ser privado —pensaba mientras yacía en la penumbra de la cabaña silenciosa, mirando fijamente hacia adelante con ojos febriles y muy abiertos. >

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