quedado sin hogar a causa de los incendios. Pero como los víveres eran demasiado preciosos para dárselos a los extranjeros, que eran en su mayoría enemigos, Napoleón prefirió proveerles dinero con el cual comprar alimentos en el exterior, y mandó que se les distribuyeran rublos de
En lo que respecta a la disciplina militar, se emitían continuamente órdenes para imponer castigos severos por el incumplimiento de los deberes militares y para reprimir el robo.
X
Pero, por extraño que parezca, todas estas medidas, esfuerzos y planes—que no eran en absoluto peores que otros dictados en circunstancias similares—no afectaron a la esencia del asunto sino que, como las agujas de un reloj desprendidas del mecanismo, oscilaban de un modo arbitrario y sin rumbo fijo, sin engranar en las ruedas dentadas.
Con referencia al aspecto militar—el plan de campaña—esa obra de genio de la que Thiers señala que