que ellos podían comprender, les habló del puente de oro, y ellos se burlaron de él y lo calumniaron, arrojándose adelante, desgarrando y regodeándose sobre la bestia
Ermólov, Milorádovich, Plátov y otros que se hallaban cerca de los franceses cerca de Vyázma no pudieron resistir su deseo de cortar y disolver dos cuerpos franceses, y a modo de comunicar su intención a Kutúzov le enviaron una hoja de papel en blanco dentro de un sobre.
Y por más que Kutúzov intentara contener a las tropas, los nuestros atacaron, tratando de cortar el camino. Los regimientos de infantería, según se nos dice, avanzaron al ataque con música y tambores batientes, y mataron y perdieron a miles de hombres.
Pero no cortaron ni derrotaron a nadie y el ejército francés, apretando filas más firmemente ante el peligro, continuó, mientras se desvanecía sin pausa, su funesto camino hacia Smolensko.