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nydus/War and PeacePublic
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Parte II

“Llego allí —empezó Denísov—: «A ver, ¿dónde está el cuartel del jefe?». Me lo señalan. «Espere, por favor». «Me he hecho veinte millas, tengo obligaciones que atender y no tengo tiempo de esperar. Anúncieme». ¡Muy bien!, así que sale el jefe principal... a quien también se le ocurre echarme una bronca: «¡Es un wobobo!». «¡El wobobo —digo— no lo comete quien se apodera de pwovisiones para alimentar a sus soldados, sino quien se las lleva para llenarse los bolsillos!». «¿Quiere guardar silencio?». «¡Muy bien!». Luego dice: «Vaya a darle un wecibo al comisario, pero su asunto se remitirá al cuartel general». Voy al comisario. Entro, y en la mesa... ¿quién te crees? No, ¡pero espera un momento!... ¿Quién es el que nos está matando de hambre? —gritó Denísov, golpeando la mesa con el puño de su brazo recién sangrado con tanta violencia que la mesa casi se vino abajo y los vasos que había encima saltaron—. ¡Telyánin! «¿Qué? ¡Con que tú eres el que nos está matando de hambre! ¿Eh? ¡Toma esto y esto!», y le arreé un golpe bien dado, diwecto en el morro... «¡Ah, qué... qué... qué...!», y empecé a cascarle... ¡Bueno, os aseguro que me he divertido un poco! —exclamó Denísov, radiante pero enfadado, enseñando los dientes blancos bajo su bigote negro—. ¡Lo habría matado si no llegan a llevárselo!

—Pero ¿a qué grita usted? Cálmese —dijo Rostóv—. Se le ha abierto la herida del brazo y vuelve a sangrar. Espere, hay que vendérselo otra vez.

Denísov volvió a ser vendado y lo acostaron. Al día siguiente se despertó tranquilo y alegre.

Pero al mediodía, el ayudante del regimiento entró en el refugio de Rostóv y

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