y empuñó su pistola.
—Lanceros del 6º —respondió Dólokhov, sin apresurar ni disminuir el paso de su caballo.
La figura negra de un centinela se erguía en el puente.
“ Mot d’ordre. ”
Dólokhov detuvo el caballo y avanzó al paso.
— ¿Dites donc, el coronel Gérard está aquí? — preguntó.
—Mot d’ordre —repitió el centinela, cerrando el paso y sin responder.
— Quand un officier fait sa ronde, les sentinelles ne demandent pas le mot d’ordre … —gritó Dólokhov encendiéndose de repente y cabalgando directamente hacia el centinela—. Je vous demande si le colonel est ici.
Y sin esperar la respuesta del centinela, que se había hecho a un lado, Dólokhov subió la pendiente al paso.
Al advertir la silueta negra de un hombre que cruzaba la calle, Dólokhov lo detuvo y le preguntó dónde estaban el comandante