emperador, Bagratión informaba directamente a este. Le escribió a Arakchéev, el confidente del emperador: > «Debe hacerse como a mi soberano le plazca, pero no puedo trabajar con el ministro (refiriéndose a Barclay). Por el amor de Dios, mándeme a otra parte, aunque sea al mando de un regimiento. No puedo soportarlo aquí. El cuartel general está tan lleno de alemanes que un ruso no puede subsistir y nada tiene sentido. Creía que estaba sirviendo realmente a mi soberano y a la patria, pero resulta que estoy sirviendo a Barclay. Confieso que no quiero
El enjambre de los Bronnítski, los Wintzingerode y otros semejantes enconó aún más las relaciones entre los comandantes en jefe, y el resultado fue una falta de unidad todavía mayor. Se hicieron preparativos para presentar batalla a los franceses ante Smolénsk. Se envió a un general