las cenizas de vuestros antepasados! Seguiré al ejército. He hecho retirar todo y solo me queda llorar por el destino
Al recibir este parte, el emperador envió al príncipe Volkónski a Kutúzov con el siguiente rescripto:
¡Príncipe Mijaíl Ilariónovich! Desde el veintinueve de agosto no he recibido comunicación suya alguna; sin embargo, el primero de septiembre recibí del comandante en jefe de Moscú, a través de Yaroslavl, la triste noticia de que usted, con el ejército, ha decidido abandonar Moscú. Puede imaginar por sí mismo el efecto que esta noticia ha causado en mí, y su silencio aumenta mi asombro. Le envío a este portador, el ayudante general príncipe Volkonski, para conocer por usted la situación del ejército y los motivos que le han inducido a tomar esta melancólica decisión.
III
Nueve días después del abandono de Moscú, un emisario