para reconocer la posición. Este general, que odiaba a Barclay, fue a visitar a un amigo suyo, comandante de cuerpo de ejército, y, tras pasar el día con él, regresó junto a Barclay y condenó, por considerarlo inadecuado desde todos los puntos de vista, el campo de batalla que ni siquiera había visto.
Mientras se sucedían las disputas e intrigas sobre el futuro campo de batalla, y mientras buscábamos a los franceses —habiéndoles perdido el rastro—, los franceses tropezaron con la división de Nevérovski y llegaron a las murallas de Smolénsk.
Era necesario librar una batalla inesperada en Smolénsk para salvar nuestras líneas de comunicación. La batalla se libró y miles murieron en ambos bandos.
Smolénsk fue abandonado en contra de los deseos del Emperador y de todo el pueblo. Pero Smolénsk fue incendiado por sus propios habitantes, que habían sido