gusta especialmente esa música? Es siempre lo primero que me dice que todo va bien. Cuando venía para acá hoy, cuanto más me acercaba a la casa, más nervioso me ponía. Al entrar en la antesala, oí las carcajadas de Andrúsha y eso significaba que todo iba bien.
—¡Lo sé! Conozco esa sensación —dijo Nikoláy—. Pero no debo ir allí; esas medias van a ser una sorpresa para mí.
Pierre se acercó a los niños, y los gritos y las risas se volvieron aún más fuertes.
—Ven, Anna Makárovna —se oyó la voz de Pierre—, ven aquí, al centro de la habitación, y a la voz de mando: «Uno, dos», y cuando yo diga «tres»... Ponte tú aquí, y tú en mis brazos... ¡Pues bien! ¡Uno, dos! —dijo Pierre, y siguió un silencio—: ¡Tres! —y un grito jubiloso y sin aliento de voces infantiles