I
La historia es la vida de las naciones y de la humanidad. Apresar y verter en palabras, describir directamente la vida de la humanidad o incluso la de una sola nación, parece imposible.
Los antiguos historiadores emplearon todos un mismo método para describir y aprehender lo Aparentemente esquivo—la vida de un pueblo. Describían la actividad de los individuos que gobernaban al pueblo, y consideraban la actividad de esos hombres como representativa de la actividad de toda la nación.
La pregunta: ¿cómo hacían los individuos para que las naciones actuasen como ellos deseaban y por qué se guiaba la voluntad de estos mismos individuos?
Los antiguos la resolvían reconociendo una divinidad que subordinaba las naciones a la voluntad de un hombre elegido y guiaba la voluntad de ese hombre elegido para cumplir fines predestinados.
Para los antiguos estas cuestiones se resolvían mediante la creencia en la