a Dios. El sufrimiento es necesario … el significado de todo … hay que saber uncirse … mi mujer se casa … Hay que olvidar y comprender …” Y dirigiéndose a su cama, se echó en ella sin desnudarse y se quedó dormido al instante.
Cuando se despertó a la mañana siguiente, el mayordomo vino a informarle de que un mensajero especial, un oficial de policía, había venido de parte del conde Rostopchín para saber si el conde Bezúkhov había abandonado la ciudad o estaba a punto de hacerlo.
Una docena de personas que tenían asuntos con Pierre lo aguardaban en la sala de recibo.
Pierre se vistió apresuradamente y, en lugar de ir a verlas, fue al porche trasero y salió por la puerta cancel.
Desde aquel momento hasta el fin de la destrucción de Moscú, nadie de la casa de Bezúkhov, a pesar de todas las búsquedas que hicieron, volvió a ver a Pierre ni supo dónde estaba.
XII
Los Rostov permanecieron en Moscú hasta el primero de septiembre, es decir, hasta la víspera de la entrada del enemigo en la ciudad.
Después de que Pétya se hubiera alistado en el regimiento de cosacos de Obolenski y marchado a Bélaya Tsérkov, donde se estaba formando aquel regimiento, la condesa se vio presa del terror. La idea de que sus dos hijos estaban en la guerra, de que ambos se habían ido de bajo su protección, de que hoy o mañana cualquiera de ellos —o ambos— podía morir como los tres hijos de una conocida suya, la sobrecogió aquel verano por primera vez con cruel claridad. Trató de hacer volver a Nikoláy y quiso ir ella misma con Pétya, o