era el jefe.
A los que quiere destruir, los vuelve locos.
III
El emperador de Rusia llevaba, entretanto, más de un mes en Vílna, pasando revista a las tropas y realizando maniobras.
Nada estaba listo para la guerra que todos esperaban y para preparar la cual el emperador había venido desde San Petersburgo. No había un plan de acción general.
- La vacilación entre los diversos planes que se proponían incluso había aumentado después de que el emperador llevaba un mes en el cuartel general.
- Cada uno de los tres ejércitos tenía su propio comandante en jefe, pero no había un comandante supremo de todas las fuerzas, y el emperador no asumió esa responsabilidad por sí mismo.
Cuanto más tiempo permanecía el Emperador en Vílna, menos se preparaba todo el mundo —cansado de esperar— para la guerra. Todos los esfuerzos de quienes rodeaban al soberano parecían dirigidos