CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/War and PeacePublic
Página 1228 de 2701
Table of Contents

Parte V

creía ella, de repente habían aprendido a apreciar su valía. Julie se encontraba en esa etapa de la vida de una mujer de sociedad en la que siente que le ha llegado su última oportunidad de casarse y que su destino debe decidirse ahora o nunca. Los jueves, la princesa María recordaba con una sonrisa melancólica que ahora ya no tenía a nadie a quien escribir, puesto que Julie —cuya presencia no le reportaba ningún placer— estaba allí y se veían todas las semanas. Al igual que el viejo emigrado que se negaba a casarse con la dama con la que llevaba años pasando las veladas, lamentaba la presencia de Julie y el hecho de no tener a nadie a quien escribir. En Moscú, la princesa María no tenía con quién hablar, ni con quién desahogar su pena, y por entonces le tocaba sobrellevar una gran pena. Se acercaba el momento del regreso y de la boda del príncipe Andréi, pero su petición de que ella preparase al padre para ello no se había cumplido; es más, parecía que la situación era totalmente desesperada, pues a cada mención de la joven condesa Rostova, el viejo príncipe (que aparte de eso solía estar de mal humor) perdía el control. Otro pesar añadido de fecha reciente surgía de las lecciones que le daba a su sobrino de seis años. Para su consternación, descubrió en sí misma, respecto a Nikolushka, ciertos síntomas de la irritabilidad de su padre. Por mucho que se repitiera que no debía impacientarse al enseñarle a su sobrino, casi cada vez que, con la varilla en la mano, se sentaba a mostrarle el abecedario francés,

1228