en un estado de alarma y agitación. Natásha estaba muy enferma, pues, según le contó Márya Dmítrievna en secreto, se había envenenado la noche después de que le dijeran que Anatole estaba casado, con un poco de arsénico que había conseguido a escondidas. Tras tragarse una pequeña cantidad, se había asustado tanto que despertó a Sónya y le contó lo que había hecho. Los antídotos necesarios se administraron a tiempo y ya estaba fuera de peligro, aunque todavía tan débil que era imposible trasladarla al campo, por lo que habían enviado a buscar a la condesa. Pierre vio al desconcertado conde y a Sónya, que tenía el rostro manchado de lágrimas, pero no pudo ver a Natásha.
Pierre cenó en el club aquel día y escuchó por todas partes rumores sobre el intento de rapto de Rostóva. Él